El desarrollo de los motores de gasolina y la equiparación del precio de combustible hace que este enfrentamiento vuelva a estar equilibrado.
La espectacular evolución llevada a cabo en los últimos años con los motores Diésel hizo que el año pasado casi 7 de cada diez vehículos matriculados en nuestro país llevaran este tipo de mecánica, y es normal, dado que aúnan potencia y prestaciones con bajo consumo, mientras que el elevado volumen de ventas hace los precios cada vez mas asequibles.
Pero hay algo que estos motores no pueden dar, y es la finura y el placer de conducción de un motor gasolina.
Cada vez va tomando más cuerpo la idea de que el desarrollo de los motores Diésel está llegando a su techo, mientras que a los gasolina les queda aún mucho potencial.
Un buen ejemplo de ello es la nueva moda a la que todas las marcas se están sumando, la de los motores gasolina de pequeña cilindrada sobrealimentados, de gran potencia.
Con este sistema, el compresor, movido directamente por el cigüeñal y accionado con un embrague electromagnético, proporciona la máxima presión de soplado, unos 2,8 bares absolutos, desde poco mas de 1300 rpm. A partir de 2400 rpm se desembraga y es el turbo el encargado de dar la presión. Además, dependiendo de las demandas de potencia, ambos pueden sumar sus esfuerzos a la hora de insuflar aire.
Y hablando de consumos…la variante de 170 ha de utilizar gasolina de octano 98, mientras que la de 140 se conforma con la de 95. El 1.4 TSI de 140 CV gasta menos en algunas circunstancias y no necesita gasolina de octano 98. Además, las prestaciones del TSI de 140 CV pueden ser suficientes para satisfacer a la mayor parte del público.
El Golf GT 1.4 TSI 170 CV gastará menos de 9 litros en condiciones de utilización normal; sin exprimir a fondo la mecánica pero sin conducir pensando en el consumo, lo dicho, “condición normal”. El Golf 1.4 TSI 140 CV gastará menos de 8 litros en esas condiciones, lo cual, como sabemos los que hemos tenido motores gasolina, es poco para esta cantidad de potencia y empuje.
Ahora bien, si utilizamos el acelerador con alegría y nos gusta oír el rugido del motor y el aire soplando por la descarga del turbo será fácil que rondemos consumos de 15 litros.
Esto, a mi manera de ver, no es ninguna desventaja: con este tipo de motores se puede “tener todo”: consumos mas que aceptables en viajes largos o utilización cotidiana normal, y sensaciones y adrenalina para los fines de semana o cuando lo deseemos, cosa esta última que nunca podrá dar un “superdiésel” moderno.
El Opel Corsa
Es un motor mas “simple” que el de Volkswagen, pero no por ello menos interesante. Al no llevar el doble sistema de sobrealimentación, no llena tanto la curva de par como su contrincante, pero también tiene un coste menor. Tampoco cuenta con inyección directa. Todo esto hace que no sea tan adaptable a las condiciones de uso como el Volkswagen.
Fiat Bravo 1.4 T-Jet 16v con 120 y 150 CV. Como el Opel, son de inyección indirecta y turbocompresor. Veremos que nos depara este motor.
En mi opinión, la evolución de los motores gasolina ganará adeptos entre los consumidores, mas aún entre los que opinamos que el coche no solo vale para llegar del punto A al punto B. Si esto sigue así, cuando llegue la hora de jubilar mi viejo Diésel 130 CV, apostaré por la gasolina. ¿Tu que opinas?
Technorati tags: gasolina, diesel, comparativa




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