
No he podido evitar una sonrisa al leer esta noticia el elmundomotor.
Este simpático modelo basado en el carismático Topolino de Fiat fué el detonante de la libertad para viajar de muchas familias medias de los años 50. Con sus 600 kg de peso en vacío y motor trasero, viajar era todo un acontecimiento familiar. Embutir en su pequeña carrocería a cuatro ocupantes (cuando no eran más) y su equipaje eran un desafío de Tetris. Su robusted le hizo ganar fama de indestructible en los largos viajes estivales, cuando el motor trasero más se recalentaba por falta de refrigeración.
Con el tiempo aparecieron otras versiones, el 600 D, con un motor revisado algo más potente, que alcanzaba los 108 km/h.
Poco a poco fué quedando desfasado y superado por la competencia, y tras 16 años dejó de producirse. No obstante, lejos de caer en el olvido, hoy día todavía puede verse alguno por nuestras calles (normalmente sólo por las calles…la carretera le queda ya un poco grande) y se organizan concentraciones de éste y otros míticos vehículos, como la de Leganes de la foto.
Aunque nunca he tenido la oportunidad de conducir un “pelotilla”, si que he tenido la suerte de pasearme en un 850, bastante similar en concepción y que atraía bastantes miradas, aunque no tuvo ni la mitad de éxito que el protagonista de este post.
Un saludo desde aqui a todos aquellos felices propietarios de coches “con encanto”.




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