Siguiendo con el post anterior que hablábamos de esta apasionante disciplina, aqui tenemos otro ejemplo de por qué los Mini-Z están triunfando.
Para empezar, no necesitas un gran espacio como los TT de explosión para montarte tu circuito; de hecho, en este caso, para practicar el drifting lo mejor es una moqueta de pelo muy corto, ruedas duras (plásticas) y tracción total. Además, la mayoría de los circuitos son indoor, con lo que te olvidas del clima o la iluminación (ideal para las ciudades)
Por otra parte, la reproducción de las carrocerías está muy cuidada. Casi podrían pasar por maquetas estáticas. Los aficionados al tuning pueden personalizar sus modelos de mil maneras diferentes (luces incluidas) y las carrocerías son fácilmente intercambiables, es decir, compras las “entrañas” una vez y luego corres con varias carrocerías, como si fueran coches diferentes.
Otro de los grandes atractivos es el precio: por menos de 200€ puedes tener un “aparato” bastante digno, y el precio de los repuestos no tiene nada que ver con otras disciplinas.
Yo de momento sigo fiel a mi TT de explosión a escala 1:8…¡quizá me atreva a dar el salto!




