
Que éste sea uno de los Ferrari más sencillos que la fábrica italiana haya diseñado es algo que se puede apreciar a simple vista, sin embargo se recuerdan también otras versiones que no poseían precisamente un juego de carrocería con volúmenes y líneas complicadas, como lo son por ejemplo la versión aniversario que hace poco tiempo se había estrenado y que se criticó justamente por poseer focos del tipo Porsche, los cuales son absolutamente atípicos dentro de sus diseños.
En esta ocasión el 456M, es quien vuelve a introducir el concepto de sencillez en un modelo Ferrari, no necesitando todo un trabajo conceptual para generar aquella buena cantidad de kilómetros por hora que acostumbra desde siempre a incorporar en sus vehículos.
Las líneas del coche son limpias, y se agradece el sacado de su carrocería justo al terminar las ruedas delanteras, y es que ambas líneas que se forman a partir de aquel sacado son las que entregan precisamente un diseño llamativo y elegante a un Ferrari que hace gala de su sencillez y poder inigualable.

Los focos traseros del vehículo una vez más son del tipo redondos, a pesar de que se encuentran unidos en ambos extremos de la parte trasera. La caída del techo es suave y delicada, como queriendo enterar en el modelo una aerodinámica pura, producto de una silueta trabajadada con sensatez y serenidad.
Las llantas que se le han incorporado al modelo son vistosas a pesar de no ser precisamente unas obras de arte innovadoras, realzan justamente el concepto que el Scaglietti pretende implantar.


