Aquellos que leéis este blog con frecuencia, habréis notado que llevo varios días sin escribir.
La ausencia está más que justificada, y es que he aprovechado un viaje a Alemania para rodar por el “Infierno Verde”.

Las condiciones no eran las apropiadas (lluvia, frío, hojas caídas…) ni el coche era precisamente un Ferrari, sino simplemente un Seat León 1.6 FSI (afortunadamente con ESP), pero las sensaciones de “correr” (dentro de las posibilidades que había) en este mítico circuito son dignas de ser contadas.
Una experiencia más que recomendable para todo aficionado del motor. Al igual que la peregrinación a la meca, una visita a este circuito en la vida es indispensable. Yo no creo que tarde en repetir…
En cuanto pueda escribiré la experiencia completa.



