
A un superdeportivo no se le puede juzgar usando los mismos parámetros que se utilizan para el resto de coches. En teoría, a un superdeportivo se le debería mirar en función de una única cosa: que tan rápido es. Pero como son coches que se pueden utilizar por la calle, la velocidad pura comienza a ser irrelevante en estos niveles, y como son coches prohibitivos por precio, entran una serie de condicionantes que nada tienen que ver con el coche pero que hacen que sea o no excelente.
Estos otros factores, como la estética, el prestigio de una marca, la exclusividad, el sonido, el mero placer de conducir el coche, al ser sumados conforman la verdadera excelencia del supercoche. Y es por ello por lo que un Corvette, por bueno que sea, nunca estará a la altura de un Ferrari Enzo. Todos estos factores forman lo que denomino “carisma”, y esto precisamente es lo que el Ferrari F40 tiene a montones, y es lo que le hace uno de los mejores Ferrari de la historia, sino el mejor, y por tanto, uno de los mejores coches jamás fabricados.
Para empezar, en 1987, era el supercoche más veloz. Aunque para la calle pudiese ser irrelevante, da la casualidad de que el F40 estaba casi más desarrollado para competir que para circular (y ahí si que es importante), y esto también le hacía especial, pues fue quizá el primer carreras cliente de altísimo rendimiento, tanto es así que aguantó el tipo durante años en la competición contra maquinaria más sofisticada.
Pero el carisma es algo que no tienen los coches, lo tienen las personas, y en todo caso, algunos coches heredan el carisma de sus creadores. Y es aquí donde despunta el F40, pues fue creado para conmemorar los 40 años de la firma del cavallino, y da la casualidad de que fue el último modelo creado bajo el mando de Enzo Ferrari, un personaje mítico, con una personalidad abrumadora. Como canto del cisne que fue, el F40 representa lo mejor de la firma y lo mejor de una forma de ver el automóvil, un hombre al que tenemos que estar agradecidos. El F40 era ante todo una maquina de transmitir, pura, ligera (1100kg) y potente (478cv). Es uno de los pocos Ferrari con turbo, pero esto se hacía en pos de la efectividad, sacando tal potencia de un V8 de solo 3 litros de cilindrada.


