Como ya adelantamos al principio del artículo, uno tiene que saber exactamente que está comprando cuando mira al Splash, y si lo que se busca es un uso total, cumple, pero se queda un poco corto como rutero. Ahora bien, por este precio que nadie espere encontrarse nada sustancialmente mejor en este aspecto.
En su faceta ciudadana es un vehículo muy recomendable, por cuanto es capaz de llevar con comodidad a 4 adultos, es muy suave y silencioso, tiene un radio de giro de solo 9,4m, es muy cómodo de entrar y salir y el maletero se puede ampliar con una sola mano. Se podría mejorar si tuviese algún elemento moderno que aunque no muy frecuente, ya montan algunos rivales, como bluetooth para usar el móvil en modo manos libres y una entrada para fuentes de audio externas en el equipo de sonido.
En carretera el pequeño Suzuki responde bien, y llevado alegre el coche tiene unas prestaciones suficientes para hacer un uso variado, más aún hoy que la vigilancia policial no invita a veleidades velocísticas. Proporcionalmente es mejor en carreteras retorcidas, donde el chasis recortado proveniente del Swift da muchas satisfacciones. Me atrevería incluso de clasificarlo como divertido.
En la parte económica es más competitivo que prácticamente todos sus rivales, solo su “clon” de Opel se queda cerca. Hay que tener en cuenta que para dejarlo completo hay que incluir el ESP y si se desea la pintura metalizada. El consumo es reducido, y no se dispara demasiado ni rodando rápido. El único aspecto que puede hacernos dudar es el servicio técnico. Según donde vivamos puede que no tengamos ningún servicio técnico Suzuki cerca, y esto puede ser un inconveniente para el mantenimiento del coche. Otras marcas tienen una red más amplia.
En conjunto, el Suzuki Splash es un pequeño monovolumen muy satisfactorio, en la medida de que, por un precio reducido permite tener un coche de ciudad y extrarradio que funcionalmente haga lo mismo que coches mucho más grandes pero conservando su pequeño tamaño, con las ventajas que ello supone. También es satisfactorio como único coche de alguien joven, que por este dinero difícilmente podrá optar por mucha mayor practicidad o equipamiento. Las limitaciones que pueda tener son las propias de su concepción, y en cualquier caso, no son muy diferentes de las de sus competidores. A ello se suma una imagen alegre con una paleta de colores desenfadada que posiblemente atraerá a su clientela potencial, en mi opinión añadiendo atractivo al coche. Durante el tiempo que conviví con el coche recibí muchos comentarios entusiastas del público femenino, por otra parte el público objetivo del Splash según la propia Suzuki.
La marca estima vender 1600 Splash en 2008 y 3000 en 2009. Por el resultado que da el coche no me parece una estimación muy optimista, y espero que no se convierta, como muchos otros coches muy válidos, en el “eterno desconocido”.
P:D: las fotos que aqui veis corresponden a otras partes de la prueba, pero se quedaron en el tintero y me parecía interesante que vieseis ciertos detalles.
Prueba Suzuki Splash: Parte1, Parte 2, Parte 3





