
Bien sabido es que en cuestiones judiciales prima la interpretación antes que la razón. Por ello no es extraño que ante un mismo caso los jueces fallen de manera diferente, pero llama la atención.
Días atrás un juez de Italia encontró al modelo GWPeri de la firma china Great Wall muy similar al Panda de Fiat. Convencido que la fabrica oriental había incurrido en plagio, prohibió la venta del modelo cuestionado dentro de la comunidad Europea. Inclusive multó a Great Wall a pagar €15.000 por el primer modelo ingresado a Europa y €50.000 por cada uno de ellos que ingrese desde el día del fallo en adelante.
En paralelo a esta demanda, Fiat también había iniciado acciones legales en China, esperando obtener un fallo favorable. Sin embargo, y vaya uno a saber porque, el magistrado oriental que entendía en el caso desestimo la denuncia realizada por los italianos.
De esta forma Fiat tendrá que pagar a Great Wall €1.000 por los gastos judiciales que le provocó la demanda.
Ahora bien, viendo las fotos de ambos modelos, me gustaría saber que criterio utilizo el juez asiático para desestimar la denuncia. ¿O todavía cabe alguna duda?
Vía: El Mundo Motor




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