Algunos agentes de la policia italiana son la envidia de cualquier aficionado a los automóviles. Son unos 30 (tres de ellos mujeres), autorizados a utilizar como coche de patrulla uno de los dos Lamborghini Gallardo que prestan servicio en las fuerzas del orden del país transalpino: uno en la policia de Roma desde 2004 y otro en Bolonia desde 2005.
Ambos tienen ya más de 100.000 km. a sus espaldas, y le ha tocado el turno de jubilarse al mayor de los dos. Por este motivo, el jefe de la policia italiana, prefecto Antonio Mananelli, recibió esta semana al novato: un Lamborghini Gallardo LP560-4, por supuesto con su correspondiente uniforme policial azul “polizia”.
El equipamiento opcional incluye cuatro sirenas, emisora, la clásica “Paletta” para dar el alto a los facinerosos y un sistema de videovigilancia con GPS (Proof Video Data System) que transmite imágenes en directo a la comisaría base.
Sus 560 C.V. le permiten una velocidad máxima de 325 km/h., característica importante para una de sus misiones fundamentales, el transporte de órganos para transplante, donde cada segundo cuenta. Para ello dispone de un compartimento refrigerado bajo el capó delantero, junto a un desfibrilador.
Los agentes policiales elegidos para ponerse al volante de este coche patrulla tan espectacular reciben, además de nociones de primeros auxilios, un intensivo programa de técnicas de conducción a cargo de la propia Lamborghini.



