Los coches eléctricos se han puesto de moda entre los fabricantes alemanes…por segunda vez. Ahora todos hablan de que el coche eléctrico es el futuro. Pero ninguno parece querer acordarse de que ya dijeron algo parecido despues del experimento que realizaron en la isla de Rügen hace 15 años. Sin embargo, al final decidieron esconder los coches eléctricos en la trastienda.

Rügen es la mayor isla de Alemania. Situada en el Mar Báltico, cuenta con 935 km2 de superficie que, a principios de los 90, sirvieron de escenario para el mayor proyecto de investigación de coches eléctricos que haya llevado a cabo la industria automovilística alemana.
BMW, Mercedes, Volkswagen, Opel y algunas compañías más unieron sus fuerzas para formar un parque móvil de 60 vehículos que entre 1992 y 1995 recorrieron alrededor de 1,3 millones de kilómetros por las carreteras de Rügen movidos exclusivamente por electricidad.
El proyecto costó cerca de 30 millones de €uros, de los que más de la mitad salieron de las arcas públicas.
Se probaron multitud de tipos de baterías, cargadores rápidos capaces de “rellenar el depósito” en media hora; se consiguieron autonomías de 80 a 150 kilómetros, incluso algunas de hasta 300 kilómetros.
Los resultados eran prometedores, pero los medios de comunicación especializados no compartían el entusiasmo: la mayor parte de la electricidad provenía de centrales de carbón, por lo que el balance final del coche eléctrico distaba mucho de ser ecológico.
Al contrario de lo que ocurre ahora, el principal problema de entonces no eran las baterías, sino toda la periferia electrónica. Los motores empleados ni siquiera habían sido desarrollados para mover vehículos, y aún así funcionaron bien.
A pesar de todo, los fabricantes implicados estimaron que ni la tecnología ni el mercado estaban preparados para este tipo de vehículos. Recogieron los bártulos y volvieron a casa con la famosa consigna de el último que apague la luz. Una luz que han vuelto a encender ahora, 15 años después. Esperemos que esta vez nadie rompa la bombilla…
Vía: spiegel.de


