
Ayer fue el gran día en el que, después de varias décadas, volvió a salir de una factoría Porsche un vehículo con motor diesel: el Porsche Cayenne TDI.
Es el primer turismo de la marca en emplear este tipo de motor, pero desde luego no el primer vehículo con el escudo de Porsche que tiene que repostar en la manguera negra.
Al final, Porsche ha tenido que rendirse a la evidencia del mercado. Sin embargo, no han estado muy espabilados de cara a algunos mercados como el español. Hasta hace pooco menos de un año, el SUV alemán era la debilidad de cierto segmento económico-social al que parecía no importarle que solo bebiera gasolina; aunque no hay duda de que un hermanito menos exigente con su dieta hubiera sido muy bien recibido por estos lares.
Ahora, la cosa está mucho más fría y le va a resultar complicado al TDI emular el éxito de ventas de sus predecesores de gasolina. Aunque ya se sabe que “más vale tarde que nunca…”
Aunque a muchos les cueste creerlo, estará en los concesionarios a partir de febrero. Algunos gasolineros se van a quedar a cuadros cuando lo vean colocarse en el surtidor “equivocado”.


