
El año “negro” de las ventas de automóviles en Alemania podría estar a punto de producir sus primeras consecuencias: según afirma Robert Rademacher, presidente de la asociación alemana de empresas automovilísticas (similar al Faconauto español) alrededor de 1.000 concesionarios y tiendas de coches alemanas podrían estar a punto de cerrar sus puertas.
La causa sería, por supuesto, la bajada de las ventas, que ha hecho que un tercio de los 39.000 negocios automovilísticos alemanes haya cerrado el año 2008 con pérdidas. Los más afectados son los que cuentan con departamento de ventas de coches nuevos; aquellos dedicados solamente a ejercer como talleres oficiales han salido mejor parados.
Para hacer frente a la que se avecina, Rademacher aconseja aumentar los servicios oficiales y la fusión de los negocios más pequeños.
No quiero ni pensar lo que diría este señor si tuviera en sus manos las cifras de ventas de España en vez de las alemanas. Incluso es posible que hiciera un ejercicio de contrición tan sorprendente como el que hizo el presidente de Faconauto. Claro que a él, las cifras no le acompañan.


