
Mientras nuestro señor ministro de industria sigue soñando con el coche eléctrico mientras nos suelta la pesadilla de ver la forma de bailarles el agua a las empresas financieras, en Francia han decidido ser más prácticos y coger el toro por los cuernos con un “Plan Vive” simple y enfocado a ayudar al que realmente lo necesita: el cliente.
La medida, puesta en marcha el 4 de diciembre, contempla una ayuda directa de 1.000 €uros para la compra de un vehículo con unas emisiones inferiores a 160 g. de CO2 y el achatarramiento de un coche de un mínimo de 10 años de antigüedad.
Así de sencillo; y por lo que se ve, bastante efectivo, a pesar de que no se trata de una cantidad como para echar cohetes. De hecho, uno de cada 3 coches matriculados lo fue a través de esta fórmula.
Solo Peugeot ha conseguido aumentar sus matriculaciones de diciembre en cerca de un 20%. En España, entre tanto, se dedica a “aparcar la crisis“.


