
Tras haber vendido más de un millón de unidades del Prius en todo el mundo, y de ellas más de 670.000 solo en Estados Unidos, era lógico que Toyota presentara la tercera generación del Prius en el salón de Detroit.
Sin perder el perfil que caracteriza al modelo actual, los japoneses han decidido darle un toque más afilado y agresivo, posiblemente en busca de un público más joven. Sin embargo, han optado por mantener la inconfundible línea que delata al modelo como un híbrido.
Por contra, la remodelación del interior ha sido completa.
Como carta de presentación, unas excelentes cifras de consumo que rondan los 4,5 litros a los 100 (o como dicen por aquellas tierrras, 50 millas por galón), a pesar de subir la cilindrada del motor “tradicional” desde los 1.500 cc hasta los 1,8 litros. 98 C.V. de gasolina que, en combinación con el motor eléctrico, suman un total de 134.
Otra gran novedad es la posibilidad de incorporar paneles solares en el techo, algo que ya iba siendo hora que estuviera a disposición en coches de gama media. Esperemos que los demás fabricanters no tarden, otra vez, más de una década en incorporar esta interesante innovación.











