Con esta sonrisa de oreja a oreja se presenta ante nosotros el Mazda 3 MPS, la versión “sazonada” del compacto japonés. Así de primeras se le ve simpático y risueño, pero la sensación cambia rapidamente al verlo de perfil o mirar sus números. 268 CV con un par de 280 Nm a 3000 rpm, 250 km/h con un 0-100 de 6,1 segundos. Un hothatch por pleno derecho.
Destacan el rediseño de la parrilla que sustituye la anterior rejilla por unos travesaños curvados que acentúan su caracter agresivo, la nueva forma de las luces antiniebla, la entrada de aire sobre el capó para ayudar al intercooler, el alerón sobredimensionado y la doble salida de escape colocada en un oscurecido parachoques trasero a modo de difusor. Una serie de cambios estéticos que refuerzan su aspecto y le dan un aire “Impreza”, que no le sienta nada mal.
El resto de sus números y especificaciones tampoco lo dejan en mal lugar, tan sólo 9,2 l/100 de consumo mixto, cumplimiento de la norma Euro V gracias a un sistema de nanotecnología, 340 litros de capacidad del maletero, llantas de 18″, etc. Respecto al interior, mantiene una continuidad en la agresividad y calidad del coche y, al menos en las imágenes, hace muy apetecible la conducción. Un conjunto llamativo tanto para la vista como para la imaginación. No llega al poderío de su hermano, el Focus RS, pero tampoco se queda tan lejos.










