A pesar de la gran cag metedura de pata con la normativa de la F1, esta vez la FIA ofrece una, a primeras, buena solución para salvar el mundial de Rallies, que se ha convertido en estos últimos años en un monólogo de Loeb y un diálogo entre Citroën y Ford. En un comunicado oficial, confirman que el futuro del campeonato pasa por los coches con especificaciones S2000 sin turbo.
El argumento dado para esta decisión es facilitar el acceso a más marcas y equipos. Leyendo entre líneas, para darle algo de emoción a una competición decidida de antemano. Durante el año 2010 convivirán en una misma tabla de puntuación los nuevos S2000 y los actuales WRC, mientras que a partir de 2011 sólo los S2000 podrán puntuar en el campeonato de constructores. Tanto para ese año como para el siguiente, 2012, los coches estarán basados en estos modelos con unos kits específicos y limitados a modificaciones en la estructura. La limitación del régimen de giro se mantendrá en 8.500 rpm. Para el 2013 se estudiará la utilización de motores 1.6 turbo alimentados, sujeto a revisión en base a las especificaciones del modelo fabricado para el mercado general.
Creo que esta decisión si beneficia al deporte y al espectador, pues obliga a todos a partir de cero e igualar las posibilidades de victoria, además de volver a darle sentido a la investigación y el desarrollo de los coches. Situación que ocurre cada cierto tiempo, en aquellos momentos en que los vehículos se alejan demasiado del modelo de calle y son máquinas demasiado perfectas que desvirtuan las verdaderas capacidades de los pilotos.




