A pesar de toda la situación mundial del sector, Nissan parece no estar demasiado afectado. El degoteo de modelos y proyectos es continuo, el que nos ocupa, es uno de aquellos que no significa una apuesta segura o una rentabilidad extraordinario, pero que da una muy buena imagen a la marca.
Es un pequeño roadster de corte clásico, con un cintura muy prominente, un capó abultado y con una lenta caída hasta el parachoques, techo plegable de tela y por supuesto, biplaza. A esto hay que sumarle un motor mejorado respecto a la anterior generación del pequeño deportivo de Nissan. La cilindrada sube hasta los 3,7 litros, al igual que en la versión coupé y ofrece 332 CV.
Tanto el capó, como las puertas y la tapa del maletero están hechos en aluminio para reducir el peso, pero la estructura general del coche ha sido mejorada tanto en la rigidez como en la estabilidad. En la parte mecánica, se han centrado en ofrecer una experiencia positiva a través del cambio de marchas. Dos son las opciones que podrán elegirse, un 6 velocidades manual o uno de 7 automático. Ambos incorporan tecnologías de última generación para adaptar la velocidad del motor a la marcha seleccionada.





