No sé si estaréis de acuerdo conmigo, pero el último trabajo de Brabus en el Smart me pareció que demostraba buen gusto y mejoraba la presencia del coche. En cambio, creo que Toyota se ha excedido en la presentación del iQ en Nueva York. Lo ha hecho a través de su filial Scion, pero eso tampoco desvía las miradas.
Desde mi punto de vista, el modelo original ya es muy llamativo en cuanto a diseño, por lo tanto no era necesario aplicarle tal cantidad de fibra de vidrio en los parachoques, puertas y taloneras. Sin mencionar la suspensión rebajada y las inmensas llantas. El alerón y la salida central de escape podrían llegar a aceptarse en alguna versión hipervitaminada, pero el resto del kit aerodinámico es abusivo para el pobre pequeñin.
De todas maneras, Scion está muy enfocada en EE.UU. al público joven y con este aspecto está claro que no están por la labor de ampliar horizontes, sino de reafirmarse como una opción urbana, dinámica y contundente, con personalidad propia y sin complejos. A pesar de lo que aparente ser, su motor es un 1.3 de 93 CV, que es más que suficiente para moverlo, manteniendo unos consumos contenidos. Veremos si se deciden a sacarlo definitivamente al mercado y si mantendrá este aspecto o, por el contrario, se asemejará más a la versión japonesa o europea, más conservadora.








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