BMW ha presentado su nuevo buque insignia, y menudo buque, con un motor V12 6.0 turboalimentado que entrega 544 CV, para que no le indigeste a nadie tanta carne equina, monta un cambio automático de 8 velocidades. La velocidad máxima está autolimitada a 250 km/h y alcanza el 0-100 en 4,6 segundos. Pero que quede claro que es un coche de lujo, no un deportivo.
Si tenemos en cuenta lo que debe pesar el coche, las prestaciones son de susto, pero lo más llamativo es el consumo declarado, 12,9 litros cada 100 km. Si esto es cierto, hablamos de una tecnología extraordinaria dentro del motor. Este logro está acompañado de otros como la suspensión adaptativa configurable, el climatizador de cuatro zonas, control de velocidad con radar automático, visión nocturna, HUD en el parabrisas y la cámara trasera como asistencia de aparcamiento.
En cuanto al diseño, se diferencia muy poco respecto al anterior 750i, sólo las nuevas llantas y una ligera variación en los riñones del frontal, además de la inscripción V12. En el interior la piel, madera y alcántara hacen acto de presencia por dóquier, dándole al coche el acabado que exije. Aunque un detalle es imperdonable, el volante negro con aspecto de plástico barato es incomprensible en un coche de más de 100.000 €.





