Ante todo, debo decir que no pude ser yo quien condujera el Prius, pero haber ido de pasajero con total libertad para toquetear el coche y fijarme en los detalles también me da la posibilidad de contaros qué me pareció. Además, el conductor que nos acompañó nos dió toda la información posible respecto al funcionamiento y la tecnología del Toyota, pero no se quiso mojar a la hora de compararlo con la competencia.
Lo primero y más sorprendente (por estar fuera de lo normal) es el hecho de no tener que encender el motor. Por decirlo de una manera rápida, el primer paso lo da con el motor eléctrico, así que no hay necesidad de arrancar el coche. A partir de ahí y según la exigencia del acelerador cambia de un sistema a otro o utiliza ambos simultaneamente sin que nadie se entere de lo que está pasando, aunque para los curiosos como yo, la pantalla LCD de la consola central tiene la opción de mostrar en todo momento esos cambios en un diagrama.
Como ya se ha comentado muchas veces, el motor eléctrico no produce ningun ruido, pero además el de combustión es también uno de los más silenciosos que he oído nunca, el comfort de marcha en este sentido es altísimo. La suspensión considero que tiene un tarado perfecto para la comodidad, pues pasamos por la misma zona en la que el iQ se mostró saltarín y casi ni reparé en los baches. En cuanto al cambio de marchas, nada que decir, es automático sin posibilidad de secuencial, o sea, o hacia adelante o hacia atrás.
Respecto al interior reconozco que me sorprendió, tenía espacio de sobras para las piernas y pude moverme sin problemas para hablar, toquetear y hacer fotos. Soy de los que suele tener problemas en las plazas traseras con la altura del techo, pero en el Prius el espacio es suficiente. En cuanto a los rincones para guardar cosas, dispone de dos guanteras cerradas, un espacio cerrado debajo del equipo de audio, otro debajo del reposabrazos y un portavasos doble en los asientos traseros.
A falta de poder probarlo en carretera abierta a más de 50 km/h la impresión general es muy buena, un coche muy bian acabado, con buenos detalles y una tecnología limpia y cómoda, ya que el mantenimiento es muy inferior al de un coche normal. De todas maneras, probamos la segunda generación, teóricamente la tercera ha mejorado a su predecesor.







