Son incontables la cantidad de ediciones especiales y limitadas que aparecen en el mercado con el color negro como inspiración. Si el otro día hablábamos del Lotus Exige Scura, hoy nos llega este Dodge Journey americanizado con la excusa de la Ruta 66. El resultado es agresivo e imponente, como mandan los cánones yankis, pero todos los añadidos no ayudan a mejorar la percepción de calidad.
A medio camino entre un monovolumen y un todocamino, con opción de 5 y 7 plazas, se mueve con un motor 2.0 CRDI de origen Volkswagen con 140 CV. El modelo base es el acabado SXT, el más alto de la gama, al que se le suman una serie de elementos como los cristales tintados, llantas de 19″ negras, escape cromado, detalles en aluminio en el interior, logotipos “Route 66″ y un sistema de sonido Premium.
Como he dicho anteriormente, todos esas mejoras no suponen un gran cambio a la sensación que da el vehículo. Al contrario, acentúa aún más su origen americano, tanto en el interior como en el exterior, dejando de lado el gusto por los detalles estéticos. Eso sí, ofrece un equipamiento más que generoso y unas prestaciones muy buenas a un precio casi ridículo, tratándose de una edición especial. Si necesitas espacio, potencia, seguridad y quieres salirte de lo normal, es una de las mejores opciones, pero debes tener en cuenta su sobriedad y su escasas concesiones al lujo.
Un coche eminentemente práctico, ideal para viajes en familia y con ese toque duro que tanto nos gusta. Un buen intento por parte de Dodge para seguir siendo una alternativa con espíritu americano. Para redondear la operación de marketing deberían regalar una chupa de cuero, un DVD de los mejores rodeos y un barril de salsa barbacoa.





