El Opel Kadett GSi 16V fué uno de esos coches que marcó mi niñez. Hoy en día todavía son habituales de nuestras calles y carreteras, aunque algo…”devaluados”

Mucho ha llovido ya desde que el anuncio que encabeza este post apareceriera por la pequeña pantalla, pero curiosamente lo sigo recordando. Igual que sigo recordando cuando esporádicamente podía montarme en uno (de acompañante, claro) y flipaba con esas siglas…GSI, para luego discutir con mis amigos sobre G40, G60, GTI, Copa, HF, RS… porque antes, estas siglas eran mucho más que un simple nivel de equipamiento.
Hoy en día esos coches son impensables. Con menos de una tonelada de peso, bajaban tranquilamente de los 8 segundos en el 0-100 km/h y sobrepasaban los 200 km/h sin despeinarse. Claro que frenar con su modesto equipo de serie y negociar curvas enlazadas con una tambaleante suspensión y sin dirección asistida requería de sangre fría y bastante habilidad. Eran otros tiempos…unos tiempos que fueron los mejores para disfrutar del automóvil según los entendidos. Se vé que las cifras de accidentalidad de estos proyectiles no contaban…

El siguiente video es la ya conocida comparativa en pista del Opel Kadett GSi 16V contra el Ford Escort RS Turbo, dos modelos de altas prestaciones en aquellas épocas. Por una parte el motor del Opel se ha revelado como INDESTRUCTIBLE y muy potente. Por otra, el Escort estaba desarrollado por Cosworth y eso se notaba enormemente a nivel de chásis, resultando mucho más efectivo que el alemán. Además contaba con el empuje adicional del un Garret T3 y la incomparable tracción que aporta un buen autoblocante mecánico.
Sobre el papel las cifras están servidas:
Opel Kadett GSi 2.0i 16V atmosférico de 150 CV y 195 Nm de a 4.800 rpm. Completa el 0-100 km/h en 7,6 segundos y alcanza los 212 km/h. Peso en báscula de 1007 Kg
Ford Escort RS Turbo 1.6i Turbo de 132CV y 180 Nm a 2.750 rpm. Alcanzar los 100km/h le cuesta 8,2 segundos y su aguja se detiene en “sólo” 201 km/h. Su peso es de 940 kg.
A la hora de la verdad, y dentro del circuito parecen estar muy parejos. En la vida real es mucho más habitual ver Kadett GSi por la calle, además de por su resistencia mecánica porque se vendió mucho más. De igual manera has de saber que eran ( y son) muy fáciles de robar. El Ford Escort resulta más atractivo, su imágen no está tan “devaluada” (muchos dicen que el Kadett es un coche de macarras), pero en cambio su motor turbo es mucho más delicado y el autoblocante mecánico se desgastaba con facilidad.
No me importaría disponer de cualquiera de ellos para mis paseos de fin de semana. ¿Por cual te decantarías...por el extraño atractivo que tiene el cuadro digital tipo “coche fantástico” del alemán o por la agresiva y musculada carrocería del americano?
Desde luego este caso está más complicado que elegir entre el Renault Clio Williams y el Renault Clio Sport



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