Por más que se repita una y otra vez, no me cansaré de decir que el circuito de Montecarlo es uno de los espectáculos ineludibles dentro del campeonato mundial de Fórmula 1. Su trazado, su historia y todo lo que le rodea lo hacen único para el espectador y su exigencia y emoción también dejan huella en el piloto, pero en la carrera de mañana influirán otros factores.
Este año, hay más coches en pista y hay una diferencia de velocidad mayor entre los punteros y los de cola. En un circuito tan estrecho en el que pocas curvas permiten dos trazadas, adelantar a los doblados puede ser fuente de conflictos. Eso lo vivirá Fernando Alonso desde el primer momento y puede complicarle seriamente la remontada.
El nuevo sistema de puntuación utilizado este año implica dos cosas en Mónaco, arriesgar para conseguir la victoria y asegurar la llegada a meta para poder puntuar. No estar entre los primeros puede significar empezar a descolgarse de la lucha por el mundial y eso les obliga a ir al límite, pero en Mónaco no hay margen de error y puede ser más importante mantener la posición que acabar contra las protecciones.
Aunque la clasificación ha transcurrido sin incidentes de gravedad, hay que tener en cuenta que los pilotos probaban de tener pista libre por delante, eso no es posible en carrera y todos querrán pasar el primero por las mismas curvas. Frenar más tarde de lo debido puede significar tocarse con el coche de delante, pero frenar más de la cuenta también puede hacer que el monoplaza de detrás te embista.



