De nuevo muchos equipos presentan mejoras intentando mejorar y acercarse a los coches de cabeza, pero Silverstone es un circuito difícil y los cambios introducidos en el trazado están dando algún que otro dolor de cabeza a los equipos. El paso del asfalto viejo al nuevo está muy bacheado y no consiguen el agarre adecuado. Además, parece que a medida que ruedan los coches va empeorando la situación.
Podríamos pensar que Red Bull ya tiene ganada la carrera, pero la rivalidad entre Vettel y Webber va en aumento, sobre todo por las decisiones de su director de equipo. No deben relajarse sus perseguidores, porque ya hemos visto en alguna ocasión que ninguno de los toros rojos se arruga ante su compañero, y podrían beneficiar a un tercer piloto que sepa y pueda seguirles el ritmo.
Alguersuari ha insinuado al acabar la clasificación la posibilidad de utilizar durante la mayor parte de la carrera los neumáticos blandos. Veremos si funcionan este tipo de estrategias y alguien puede dar la campanada tomando algún riesgo. Silverstone no es un circuito con excesivas frenadas, pero si tiene curvas muy rápidas que necesitan un rendimiento excepcional de las ruedas.
El motor es uno de los elementos más perjudicados en una carrera de este tipo, ya que una gran parte del recorrido se hace a fondo. El único consuelo en este sentido es el suave clima británico, que permitirá correr a temperaturas medias y facilitará la refrigeración de los motores. Veremos que sorpresas nos tiene preparadas el día de mañana y que resultado consiguen los aspirantes al mundial.




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