Tras este largo parón que parecía interminable, la máxima competición del automovilismo actual vuelve a su actividad. Quedan siete grandes premios, contando el de Corea si se disputa, y el mundial está abierto a muchos candidatos. Para seguir con las buenas noticias, este fin de semana la Fórmula 1 se desplaza a Bélgica, al legendario circuito de Spa-Francorchamps.
El trazado belga es el más largo de la temporada, con 7.004 metros, a las que “solamente” se darán 44 vueltas. Con cinco zonas muy rápidas, entre ellas una de las más famosas curvas del campeonato, Eau Rouge. Una “ese” larguísima en la que los monoplazas alcanzan los 300 km/h en la curva y hasta los 310 al final de la recta, aunque en años anteriores la velocidad punta era mucho más alta en este punto.
Físicamente es un circuito muy exigente, con numerosas curvas rápidas que demandan una gran preparación y concentración. La mayor parte de la vuelta se hace con el acelerador a fondo, lo cual significa un gran esfuerzo para los motores. Aquellos pilotos que no tengan la oportunidad de estrenar propulsor en este gran premio pueden verse en apuros. Veremos si Red Bull continua con su dominio en un trazado que, teoricamente, no les beneficia.




