Después de muchos meses de incertidumbre, de no saber si llegarán a tiempo y de retrasos, las escuderías ya están en Corea, en el circuito de Yeongam. Los trabajos de construcción aún no han terminado y continuarán una vez finalizado el gran premio, pero según la FIA la carrera se puede disputar, así que será la antepenúltima de la temporada, con todo por decidir.
El trazado coreano presenta una configuración algo atípica, con las tres rectas incluidas en el primer sector, mientras que el segundo y tercero son bastante revirados. La distancia a recorrer es de 5.621 metros, a los que se planea dar un total de 55 vueltas. Como es lógico no tenemos ningún tipo de registro de vuelta rápida o tiempo estimado, algo de lo que empezaremos a aclarar a partir de mañana, en los primeros entrenamientos libres del fin de semana.
Por ahora no se esperan lluvias para el fin de semana, aunque hay una mínima posibilidad para el día de la carrera. La aparición del agua podría perjudicar seriamente la ya complicada situación de un asfalto sin grip y del que nadie conoce las condiciones de conducción. Todos parten de cero y estoy convencido que, a pesar de haber entrenado en los simuladores, los pilotos van a aprovechar para dar el máximo número de vueltas posible.




