En esta ocasión voy a obviar el hecho de que el clima pueda influir en la carrera, pues no me quiero ni imaginar que pasaría con el asfalto de Yeongam pasado por agua. A parte de eso, creo que hay varios factores a tener en cuenta para la carrera de mañana. Ya no queda margen para el error y los nervios pueden jugar malas pasadas.
Una vez finalice este gran premio, tendremos ocasión de repasar la situación a falta de dos carreras para el final, porque la carrera de mañana puede ser un riguroso juez entre los aspirantes. Es imposible que el lunes tengamos un campeón, pero si más de un descartado para la lucha final.
Los 22 pilotos de la parrilla tienen la misma experiencia en este circuito, lo cual puede ser positivo y negativo a la vez. Todos tienen la misma información, tanto de los puntos donde se puede adelantar, como de los puntos donde variar la trazada es un riesgo innecesario. El asfalto no está en las condiciones óptimas y no es el circuito más indicado para heroicidades.
Personalmente tengo la sensación que tendremos oportunidad de asistir a un pacto en silencio entre caballeros, en el que las hostilidades serán más bien escasas y el cambio de neumáticos será uno de los puntos clave de la carrera. De cara al espectáculo, espero que sea todo lo contrario y nadie se guarde nada a estas alturas de la temporada. Recordemos que hay muchos asientos en juego para la temporada que viene y los que no se juegan nada, quieren su momento.



