Comprar un objeto por el simple hecho de que anteriormente perteneció a una persona famosa no tiene mucho sentido, sobre todo si este objeto cuesta un pastón. En determinadas ocasiones, tiene menos sentido aún, sobre todo si la compra es un coche relativamente común que va a depreciarse con el tiempo.
El superdeportivo de arriba es el Lamborghini Gallardo Spyder de Jeremy Clarkson, y está a la venta por unos 150.000 dólares. Clarkson no ha declarado el motivo por el que se deshace de su Lambo, pero probablemente no lo eche demasiado de menos, ya que en su garage aún queda un Ford GT y un Mercedes CLK 63 AMG Black Series.
Si tienes una cuenta corriente saneada, puedes hacerte con un pedazito de historia de Top Gear



