En la última temporada se han puesto de moda las narices respingonas entre los pilotos de Fórmula 1. El morro alto y estilizado del monoplaza genera un evidente beneficio sobre la aerodinamica y el coche es más rápido, pero tiene unos peligrosos “daños colaterales”.

Un morro alto disminuye notablemente la ya de por si escasa visibilidad que tiene el piloto. Guiar el coche y calcular en las distancias cortas resulta aún más complicado, favoreciendo los accidentes por alcance.
Pero lo más peligroso es que un morro alto favorece enormemente que el coche salga catapultado en caso de impactar contra la trasera de otro coche. El monoplaza que embiste a otro es el accidente más común en la F1, y cuanto más alto sea el morro más posibilidades hay de que el coche salga volando, con el consiguiente riesgo para el piloto, jueces de pista, público, etc.
La FIA está estudiando prohibir este tipo de diseños en pro de una mayor seguridad y evitar accidentes como el de Mark Webber en Valencia. Una de las opciones sería hacer un alerón delantero muy resistente que hicera las veces de “parachoques“, aparte de acabar con esos alerones flexibles que traen de cabeza a los ingenieros ![]()



