Hay coches que se siguen viendo hoy en día y que cada vez que los veo tengo la sensación de que en diez o veinte años seguirán estando ahí. Y uno de ellos es el Peugeot 205.
Revolución Peugeot
Hasta la salida del 205 la marca del león se centraba casi siempre en desarrollar berlinas y modelos grandes, pero hubo un suceso que cambió para siempre la forma en la que Peugeot concebía su marca y el mercado: la compra de Simca.
Este Peugeot fue el pistoletazo de salida a los múltiples vehículos pequeños de Peugeot desde entonces, logrando unas estupendas críticas desde su salida que le merecieron ganar bastantes premios individuales, incluyendo el Coche del Año en España en 1985.
Creando pedigree
El 205 era un coche dinámicamente muy bueno y eso fue en gran parte porque su nacimiento fue acompañado del desarrollo de la versión de Rallyes Turbo 16, la cual por cierto fue campeona del Mundo durante dos años con una solvencia importante.
El 205 contó con motorizaciones que iban desde el litro de cilindrada hasta los 1.9 litros en gasolina y diésel, aunque si hay que destacar un motor yo me quedo sin duda con el 1.8 450 CV del 250 T16 EVo2, canela fina.



