Me da toda la impresión de que hay veinticuatro pilotos en la parrilla pero hay uno especial, uno que tiene algo extra, y su nombre es Sebastian Vettel.
El aleman volvió a dar una lección de pilotaje y ganó una carrera que dominó desde la pole del sábado, todo ello con una facilidad aparente, que por supuesto no tiene nada que ver con la complejidad que entraña el dominar un Gran Premio entero, como ha hecho el bueno de Vettel.
En cuanto a los españoles, pues luces y sombras. Fernando Alonso hizo una muy buena carrera y llegó tercero a meta, viéndose superado por Webber en las últimas vueltas, mientras que Jaime Alguersuari hizo una buena carrera hasta la penúltima vuelta, donde sus neumáticos se murieron y tuvo que entrar a boxes arruinando todo lo conseguido hasta ese momento.
La conclusión está clara: Vettel a este ritmo es imparable, y aunque no gane alguna carrera mucho van a tener que mejorar en el resto de escuderías para darle caza en el campeonato.



