Todas las apuestas iban hacia el joven alemán, y Vettel no ha fallado en los pronósticos, aunque esta vez no ha sido uno de esos paseos a los que nos tenía acostumbrados, sino que ha estado mucho más reñido.
La carrera comenzó muy tranquila y sin un Safety Car en la salida, pero poco a poco se fue animando, sobre todo gracias a dos pifias del equipo Red Bull en boxes que permitieron que Alonso y Button se pusieran al nivel de Vettel en la carrera.
La estrategia de Red Bull a partir de este error fue cuanto menos sorprendente: acabar la carrera con un solo cambio de neumáticos a pesar de que a Mónaco se llevaron dos compuestos blandos, y les salió bien porque Vettel resistió el ataque de Alonso hasta que a falta de muy poco para acabar un accidente de Petrov y Alguersuari hizo que sacaran bandera roja y la carrera se detuviese, momento que aprovechó Vettel para cambiar ruedas.
De ahí para adelante, un paseo para Sebastian. Otra victoria, y de nuevo merecida. Alonso logró un grandísimo segundo puesto y Button fue tercero, aunque pudo acabar más arriba con un poco más de suerte.



