Me encanta el Caterham, si tuviera dinero a raudales en mi garaje sin duda alguna habría hueco para uno y posiblemente intentaría que fuera el mismo que veis en el video, el R300 Superlight.
Son casi nueve minutos de video en los que el Caterham se merienda varios coches y devora literalmente el circuito alemán, pero lo más desesperante -para los amantes de los Caterham- es que en el video no se puede sentir lo que se siente cuando te montas en uno.
El centro de gravedad por los suelos, la carrocería tan mínima y la puesta a punto inmejorable hacen que montar en uno de estos sea algo inolvidable, pero hoy nos conformamos con el video.



