
Hace aproximadamente nueve meses tuve la ocasión de probar un RCZ en el Jarama y me dejó un sabor agridulce, pero en el fondo ya sabía que lo iba a experimentar: muy bonito por fuera y por dentro, pero dinámicamente muy carente de sensaciones.
Éxito particular
Recuerdo que nos dijeron los altos cargos de Peugeot España que no era un coche pensado para triunfar, sino para dar imagen de marca; que la persona que lo compraba tenía claro que pagaba por la estética y no por el rendimiento, y es que sin ser malo no es para nada lo que se espera de él.
En cualquier caso han conseguido fabricar ya 30.000 unidades y la cosa sigue funcionando, siendo el motor diésel de dos litros el -lamentablemente- mejor visto por los consumidores y el THP de 200 CV el menos solicitado.
Felicidades a Peugeot por arriesgar, aunque para la próxima vez hace falta que se atrevan con la tracción trasera y una reducción de peso. Sería brutal.


