
Hay muchas formas de aumentar la eficiencia de un vehículo, pero la primera es reducir peso, y es por lo que ha optado Audi para sus próximos modelos. La forma de reducir el peso será mediante un mayor uso de aluminio en el chasis, lo que hará el coche más ligero, aunque también más dificil y caro de reparar frente a un golpe.
Esta medida afectará al mastodóntico Q7, al que le quitarán un 14% de grasa de corporal, o lo que es lo mismo, unos 350 kilos, que se dice pronto… Con esta medida se conseguirán unos mejores consumos, menos emisiones de CO2, mejor manejo así como una mayor capacidad de frenado. La duda que surje ahora es si la reducción de peso traerá como consecuencia un aumento de los precios.
Fuente: Autoblog


