Los americanos de Chrysler se dieron cuenta que no podían seguir con su estrategia encubierta de vender motores muy fiables de gasolina y unos de pésimo rendimiento diésel. Si vas a vender coches en países productores de petróleo, no habrá problema, pero en la mayoría del mundo, la economía de carburante es crítica a la hora de adquirir un coche.
El Jeep Grand Cherokee se ha ganado una mala reputación principalmente por la instalación de los motores Diesel VM de fabricación italiana para poder ser comercializados en Europa debido a aquella infame medida de “protección” del mercado local que llevó a la deshonra absoluta a bestias de carga como la Land Cruiser serie 70.
Pues, una vez superado el periodo de motores diesel terribles (incluidos los motores Mercedes que pasaron sin pena ni gloria) y motores gasolineros sedientos, la división todo terreno de la casa de Detroit nos presenta este otoño la primera propuesta sensata en años: un V6 turbodiesel de 177kw y 550 Nm de par (que es 30Nm más que lo que genera el 5,7 V8 de gasolina) para el Grand Cherokee 2012.
Tomando en cuenta que este Jeep es un coche tan pesado, no está nada mal que el consumo medio se mantenga en torno a los 9,4 litros a los 100 km. Incluso se puede logar un consumo de cerca de 8 litros a los 100 km en modalidad hypermiling (cambio manual a bajas revoluciones, sin baca ni carga pesada con neumáticos mixtos o de baja resistencia).
Como vemos, el cambio en este tipo de vehículos alude no solo a su forma, sino también hacia otras ventajas que afectan al bolsillo del propietario.




