
Sebastian Vettel ha vuelto a ganar una carrera, la novena que consigue esta temporada. Podemos decir muchas cosas, pero conviene ser más imparcial que la cadena que retransmite la Fórmula 1 y creo que es obvio que Vettel a día de hoy es el mejor piloto de la parrilla, por mucho que le duela al señor Lobato.
Autoridad incontestable
Solo Jenson Button -que completó una fantástica carrera- pudo poner en apuros a Vettel al final de la misma, pero por lo demás fue una demostración de pilotaje desde que comenzó el Gran Premio hasta que concluyó casi dos horas después. El resto de pilotos observaron el recital de este joven alemán que se convertirá con casi total seguridad en campeón del mundo en Japón.
Fernando Alonso cuajó una gran carrera terminando cuarto y algo lastrado por el comportamiento de las ruedas en ciertas partes de la carrera, aunque se vio beneficiado por algunos incidentes de carrera que alejaron a Hamilton de ese cuarto puesto.
Jaime Alguersuari abandonó de forma obligada tras perder el control del Toro Rosso y estamparse contra el muro, algo que fue una lástima porque quedaban escasos minutos para acabar la carrera.
La próxima cita es en Japón, donde Ferrari no aspira a mejorar mucho (centrados en el coche de 2012) y Vettel puede conseguir su merecidísimo campeonato del mundo.


