
Lógicamente no vamos a hablar de la persona porque salir vivo en un accidente a 220 km/h es una utopía lo miremos por donde lo miremos, a no ser que tengamos algún tipo de habilidad que nos permita ser inmortal o un descapotable con asientos eyectables, que va a ser que no.
El accidente se produjo como mínimo a 220 km/h porque la velocidad se quedó registrada en el tacómetro del Mercedes E55 AMG -ahora se empiezan a entender los 220 km/h-, pero posiblemente pudo ser más al frenar algo en los instantes finales.
En fin, lo mejor es que veáis como sale el coche de un accidente así, y de paso ya sabéis que peligros en la carretera los justos, que luego pasa lo que pasa. Prevenir antes que curar.


