La actualización del Jeep Compass apunta hacia la competencia en el mercado de los crossover dominado por el Nissan Qashqai, audi Q3 y VW Tiguan, pero sin abandonar es espíritu de aventura y resistencia a los elementos que ha caracterizado a la marca americana desde la Segunda Guerra Mundial.
El cambio de imagen al que se ha sometido esta nueva generación del Compass ha sido un éxito de crítica, ya que proporciona líneas más definidas, abandona los faros redondeos de apariencia frágil en detrimento de las líneas paralelas, e instala una parrilla de siete barras en cromo para dar una apariencia de lujo heredada del Grand Cherokee
El interior revela que estamos ante la presencia de un autentico 4×4 diseñado en Detroit: líneas rotundas y verticales, plásticos gruesos a prueba de todo y piezas bien fijadas, pero -a la vez- vemos detalles cuidados como el volante de piel y un panel de control de última generación como el que pudieras encontrar en un Q3 o Tiguan.
La motorización 2.2 Diesel de este coche de 165 CV permite alcanzar los 100 Km/h en 8.8 segundos (nada mal para un Jeep, aunque no es el mejor dato de consumo en este segmento) y consumir tan solo 5.5 litros a los 100 Km de recorrido mixto. La tracción será permanente en las cuatro ruedas
¿Bastarán los buenos datos de potencia y dureza para poder seducir al más duro aun comprador de utilitarios? Lamentablemente, muchas veces las ventas en este segmento se las lleva el que muestre la propuesta estética más atractiva y no el de mejores prestaciones, por lo que se prevé una lucha feroz y una posible bajada en los precios como maniobra para poder competir.




