
En España tenemos a Carlos Sainz por un héroe gracias a su bicampeonato mundial en WRC (y por el Dakar), así que no quiero ni pensar que significará Sebastien Loeb en Francia tras el que parece que va a ser su octavo título mundial.
Al piloto de Citroën le basta con mantener el ritmo y acabar el WRC después del abandono de Ogier y de los graves problemas sufridos por Hirvonen, los dos competidores que tenía en esta última prueba del mundial.
Estamos sin duda ante el mejor piloto de rally de todos los tiempos -que no por ello el más carismático-, un ejemplo de perfección en la pista que ha sabido sobreponerse al talento de Ogier y a la persistencia de Hirvonen.



