En los ultimos 2 o 3 años, los estadounidenses hablaron sinceramente con sus cuentas de ahorro y llegaron a la conclusión sabia (aunque tardía) de que los sedanes medianos empezaban a quedar todavía muy grandes para la poca diferencia en comodidad y gran diferencia en precio y consumo cuando los comparaban con coches más pequeños.
Otros sostienen que la mayor fuerza impulsora detrás de la falta de ventas de coches compactos y subcompactos en los EE.UU. se había debido a la menor calidad y pobre equipamiento que ofrecían los coches de estas categorías, por lo que una mejora sustancial en los paquetes de opciones en los coches pequeños supondrían el paso necesario para que Estados Unidos terminara de decir adiós a la construcción de coches gigantes sin ningún propósito funcional.
Lo cierto es que los conductores americanos que habían venido favoreciendo a los sedanes medianos, como el Toyota Camry desde hace décadas, han dado el salto (para mejor) hacia coches compactos como el Cruze y la nueva generación del Hyundai Elantra.
Aunque es imposible afirmar definitivamente, lo más probable es que se trate de la variación total en el mercado y un “despertar” de la consciencia de economía de la conducción motivada por la economía en recesión, presupuestos apretados y gasolina cara.
Si la tendencia continúa podría resultar favorable a los fabricantes que tradicionalmente han comercializado coches para economías emergentes y Europa, ya que tienen de sobra experiencia en este mercado, y de cara a grandes ofertas para el importante mercado norteamericano y su deseo de grandes vehículos, mientras que el resto del mundo sigue fabricando coches más pequeños. Lo cierto es también que, en algún momento en el futuro, los fabricantes de automóviles pueden abandonar o al menos reducir sus inversiones en coches de gran tamaño y se centrarán en el mundo buscando coches pequeños.
¿Los consumidores americanos se cansarán rápidamente de los coches pequeños y volverán a los gigantescos sedanes? Sólo el tiempo dirá, pero algo está claro: como USA no vuelva a ser la tierra donde el dinero caía del cielo y la gasolina costaba 98 centavos de Dólar (los 4 litros), los días del éxito comercial de los grandes consumidores de octanos están contados.




