A vueltas con la aerodinámica

La forma de la carrocería y su interacción con el aire conforman lo que se conoce como aerodinámica, encaminada principalmente a optimizar esta forma para lo fines que interesen, normalmente reducir la resistencia al movimiento, pero también pueden otras necesidades. Esta puede afectar tanto al aprovechamiento de la potencia del motor como a la estabilidad del vehículo, más cuanto mayor sea la velocidad. En este artículo, digno de una clase de un máster de carrocería y chapistería, veremos esto con más detalle.

Para avanzar, un automóvil debe vencer la resistencia del aire y esta depende de la forma que tiene la carrocería del mismo.

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La resistencia total de un automóvil al movimiento debido a la fricción con el aire se mide con su SCx, que es el producto de la superficie (de ahí la S) por un coeficiente denominado Cx que es determinado por la forma de la carrocería, se obtiene a través de medidas experimentales y no tiene unidad de medida, es decir, es adimensional.

La aerodinámica también tiene importancia en otros aspectos de la vida diaria con el automóvil, como tratar de evitar los ruidos aerodinámicos, o mejorar la ventilación del vehículo, o que no haya turbulencias desagradables en un descapotable.

En lo que a la estabilidad respecta es difícil de calcular, pues la aerodinámica varía según la velocidad, de hecho en la mayoría de coches la velocidad hace que el coche tienda a levantarse del suelo (aunque no lleguen a volar porque el peso es mayor que la fuerza ascensional que se produce). Para evitar esto aparecen los alerones, con extremos como la Formula 1, donde a velocidad elevada es como si pesasen 2,5 toneladas, cuando en la realidad pesan unos 700kg. Un caso curioso es el del superdeportivo Bugatti Veyron, que tiene alerones activos que se mueven según la velocidad para “pegar” lo máximo posible el coche al suelo en todo momento.

Lo normal de todas formas es en usar solo el Cx como unidad de medida en vez del Scx, y un coche típico tipo Golf o semejante suele tener un Cx de 0,32, un todo terreno más tipo 0,37, y los coches más aerodinámicos suelen estar en el entorno del 0,27 de Cx.

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