Dentro de un Volvo, el clima es lo de menos.

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Tal cual lo comunica la compañía, los usuarios de Volvo tienen que contar con un auto seguro en todo tipo de condiciones climáticas y topográficas. No importa la dificultad encontrada, el cliente de Volvo debe sentir seguridad y contar con un vehículo que responda ante cualquier tipo de situación.

Para ello, la compañía testea sus autos tanto en el desierto de Arizona como en el frío del Ártico Norte, logrando de esta manera obtener los datos que le posibilitaran un producto confiable y rendidor.

La temporada de testeo en clima extremo de invierno se extiende de diciembre a abril. Durante este período se recorren 200.000 Km. en las pistas de prueba y las autopistas públicas, lo que equivaldría a unas cinco vueltas alrededor del mundo. Las pruebas rigurosas son realizadas por ingenieros especializados como por simples conductores locales, hombres mujeres, de distintas edades y sexos, con una experiencia diversa en la prueba de manejo de vehículos. El objetivo es identificar y reportar todo tipo de faltas que ellos consideran que deberían modificarse.

El clima extremo de invierno es probablemente la más ruda prueba en la cual se expone a un auto. La exigencia en el motor, en la maniobra, en la unidad de acondicionamiento del clima, y otros sistemas, son inmensas. El gran y mayor desafío en todas estas pruebas es poder lograr que todos los sistemas funcionen conjuntamente y estamos seguros de poder lograrlo,” comentó Jan Inge Eliasson, Responsable del equipo de Control y Prueba de Vehículos en Volvo Cars.

Para que no queden dudas de lo que dice la gente de Volvo, la de arriba es una foto espía del XC60 en uno de estos tests.

Foto: World Car Fans.

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