El adelantamiento: una maniobra habitual pero muy peligrosa

El adelantamiento es una de las maniobras más peligrosas de las que realizamos a diario; requiere una serie de atenciones que no siempre consideramos.

Adelantar…por suerte, esta maniobra se realiza cada vez menos, debido al aumento de las vías desdobladas (dos o más carriles por sentido). El adelantamiento cuando existe más de un carril en el mismo sentido también requiere atención, pero es en las vías de doble sentido en las que más accidentes se producen.

Para realizar esta maniobra correctamente hay que actuar con rapidez, pero sin brusquedades.

Un sencillo test antes de comenzar la maniobra:

1º ¿Tienes suficiente vía por delante despejada y con correcta visibilidad?

2º ¿Respetas la señalización existente? Aunque parezca lo contrario, para mí es más importante la primera pregunta que la segunda; muchas veces la señalización permite adelantar y no se cuenta con visibilidad suficiente (por ejemplo, proximidad a un cambio de rasante, cruces, etc.), y en ocasiones ocurre lo contrario: la línea continua prohíbe adelantar en un tramo de buena visibilidad (curvas, bajadas, etc.)

3º ¿Se ha percatado el vehículo que nos precede de nuestras intenciones? Si hay más de un coche por delante, es posible que el otro comience a acelerar con la intención de rebasar a un tercer coche precedente. Nunca lo pierdas de vista con el rabillo del ojo mientras adelantas (que no significa que eches un “duelo de miradas” al otro conductor.)

4º La pregunta que personalmente considero la más importante: ¿Estás preparado para abortar la maniobra o decidir una alternativa en caso de imprevisto? ¿Existe realmente esa alternativa en este adelantamiento en concreto? Esto viene al cuento de que cada adelantamiento es diferente del anterior; por ejemplo: el coche que creías estaba muy lejos puede venir “a toda pastilla”, incumpliendo la ley y haciendo peligrar tu adelantamiento.

También, tu coche puede fallar de imprevisto o simplemente “acelerar menos” de lo que habías pensado.

O también, como me ocurrió recientemente, puede haber un coche que se incorpore a la vía desde un camino agrícola o desde cualquier otro lado. Como yo estaba hacia la izquierda para ver la carretera, el camión que pensaba adelantar me ocultaba al coche y yo era ocultado para el coche que se incorporaba; la cuestión es que me encontré con él “de frente” en mitad de una recta, literalmente había salido de la nada.

Para intentar aclarar la situación he hecho ese pequeño esquema en Paint ( y de paso para que os echéis unas risas de mi “arte” 🙂 Se supone que yo soy el azul, el camión el de amarillo y el que se incorpora desde el camino es el rojo)

La alternativa que tomé fue frenar al máximo para volver a mi carril, volviendo a ponerme detrás del camión. El que iba detrás de mí reaccionó bien frenando y dejándome hueco suficiente.

La otra opción habría sido mantenerme lo más pegado posible al camión y esperar que el coche que se acaba de incorporar se apartara a la derecha, y pasáramos los tres.

¿Tu que hubieras hecho? Por desgracia, es cuestión de segundos y has de reaccionar casi automáticamente; por eso, siempre es bueno tener una segunda opción en mente…con la costumbre, es una rutina más de seguridad que asimilas a tu conducción diaria.

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