Los fabricantes europeos también quieren una ayudita de parte de Bush

Los fabricantes europeos con factorías en Estados Unidos están que trinan porque el congreso (o sea, Bush y unos cuantos más) han accedido, con mayor o menor gana, a echar una manita financiera a las marcas del país, pero se han olvidado completamente de ellos.

Las ayudas, en forma de créditos blandos, aprobadas por el gobierno ascienden a 17.000 millones de €uros y están destinadas a que los fabricantes locales modernicen sus plantas con vistas a producir coches más racionales.

Aunque el programa de ayudas no excluye expresamente a los fabricantes extranjeros, va dirigido a factorías con más de 20 años de antigüedad, de modo que la práctica totalidad de fábricas de marcas europeas o asiáticas quedan fuera del plan.

El dinero irá, casi en su totalidad, a las arcas de GM, Ford y Chrysler. Otra lección de “libre mercado” por parte de los paladines del liberalismo.

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