Otro que se destapa: turno para el 911 Turbo

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El 911 Turbo no sólo contará con una versión Coupé: estará disponible desde septiembre también la descapotable, Cabriolet según la terminología de Porsche.
Pesa 70 kilos más por los refuerzos y la inclusión de barras antivuelco que el Coupé, así como por lo que supone el mecanismo de la capota, que es eléctrica y pliega en zig-zag en una operación que dura 20 segundos. Este techo puede abrirse o cerrarse siempre que estemos por debajo de 50 km/h.
Otra diferencia más con el Cabriolet es que el spoiler que se despliega a más de 120 km/h de forma automática se eleva más que en el Coupé (2 cm, más) para compensar la fuerza ascendente que se genera a alta velocidad sobre la zona posterior de la carrocería.
Ambos 911 Turbo tienen el mismo Cx, 0,31 y prestaciones muy similares: acelera de 0 a 100 km/h en 4 segundos en el caso de llevar cambio manual y 3,8 con la caja de cambios Tiptronic S, es decir, sólo es dos décimas más lento que el Coupé. La velocidad punta es de 310 km/h, como el Coupé, y el consumo es de 12,9 km/h.
Con estos registros no es complicado colegir que el auténtico protagonista es el motor de seis cilindros bóxer, un 3,6 litros sobrealimentado con dos turbocompresores de geometría variable (muy similar en diseño al de los turbodiésel, aunque con materiales mucho más sofisticados para resistir la mayor temperatura de gases de escape). Da 480 CV a 6.000 rpm y un par máximo de 620 Nm, aunque si se instala el Sport Chrono Turbo Package se consigue un overboost momentáneo que deja ese empuje en 680 Nm.
Por los 163.366 euros que cuesta, el 911 Cabriolet incluye en su equipamiento la suspensión pilotada (PASM, para Porche), faros bixenon, navegador, llantas de 19”… sin embargo, los discos cerámicos se pagan como opción.

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