Prueba: Suzuki Splash 1.2 GLS (parte 3)

Dinámicamente, el resultado del Splash depende mucho de que expectativas tengamos puestas en el. En ciudad es agradable, ya que el suave tacto de todos los mandos, el corto recorrido del cambio, la suavidad (que no ligereza) de la dirección y los pedales que son suaves en el caso del embrague, y modulable en el caso del freno y acelerador hacen de la conducción algo placentero. Además no hay prácticamente ruido (en los semáforos parece que se apaga el motor) ni vibraciones, así que para ciudad el resultado es muy positivo, con una salvedad: el tacto del embrague no es lo mejor del coche. A veces callejeando resulta complicado encontrar el punto óptimo de agarre, con lo que o bien hace amago de calarse, o bien tenemos que subir un poco más el coche de revoluciones. Esto es apenas perceptible, pero no deja de empañar ligeramente la agradable sensación general. Ya hablaremos de ello luego, pero el consumo tampoco se dispara, y podemos estar en cifras que empiezan por 7 L/100km en este ambiente.

Fuera de la urbe es donde vemos más a las claras la faceta dinámica del coche. El motor, que es nuevo y de diseño íntegro Suzuki, hace que le rindan bastante sus 1.242cc, pero hay que hacerlo girar alto de vueltas. A pesar de ello, tampoco es un motor que invite a “quemarlo”, ya que la potencia máxima la da a 5500rpm, y a partir de 6000rpm conviene cambiar a una marcha superior, salvo que estemos en medio de una situación delicada. No es un motor inelástico, pero con la escasa cilindrada no se pueden obrar milagros. La cara positiva de esto son los consumos, a ritmo legal se rueda en el entorno de los 6 L/100km en carretera, pudiendo hacer incluso menos. A lo largo de la semana que conviví con el coche, hice cifras en el entorno del los 5,5 L/100km en varias ocasiones con mezcla de autopista y carretera convencional a ritmo del tráfico. El máximo consumo que obtuvimos, que era a un ritmo alto, fue de 9,3 L/100km. Es un consumo que no es el máximo que puede llegar a consumir, pero esta cerca. Fue un recorrido de unos 80km por carreteras de montaña aprovechando casi siempre toda la aceleración del motor.

La aceleración del coche es buena, siempre que circulemos a velocidades no muy altas, a partir de 140km/h, la potencia del motor, junto con la gran superficie frontal del coche hacen que el consumo suba mucho y tarde en aumentar y recuperar velocidad. La velocidad punta no es baja, pero tarda mucho en llegar a ella, por la gran superficie. Aun así, hasta 160km/h se lleva con relativa facilidad. Por tanto, si lo que se pretende es tener un coche viajero que se desenvuelva con soltura por carretera, hay opciones mejores. Si se va a usar mayoritariamente por carretera sugiero se considere la versión diesel, que además de un menor consumo tiene las de ser más agradable por su mayor par. En adelantamientos no es malo, pero hay que estar con la marcha adecuada y con el motor cerca de las 4000rpm para hacerlo con convicción. Si se hace, la respuesta es suficiente para adelantar con soltura

En lo que respecta al chasis, este es bueno. No subvira en exceso, y la trasera es bastante viva, posiblemente por la corta batalla. Esto le hace bastante ágil en carreteras con muchas curvas y hace que no se amilane ante este tipo de vías. Al ser un coche alto, da cierta sensación de inclinación que es real, pero está bien contenida. El problema es que en este tipo de situaciones, o se prima la estabilidad al ser un coche alto y estrecho, o se prima la comodidad poniendo una amortiguación blanda. La solución dada por Suzuki es intermedia: es cómodo pero sin ser un paradigma del confort en badenes, y esta bien contenido, pero distando mucho de ser deportivo. Al final el resultado es correcto, por que no se echa de menos mayor comodidad ni tampoco mayor firmeza en las suspensiones, siempre que se le exija acorde a lo que el coche es capaz de dar.

Si se le exige en curvas por encima de un límite razonable, entra en funcionamiento el ESP opcional (que recomiendo incluir) de manera casi imperceptible. El ESP deja hacer y nunca se desea su ausencia. En estas circunstancias el coche es noble al sobrepasar los límites, incluso sin el citado control de estabilidad, y la trasera no se desmanda. Los frenos tienen bastante aguante e incluso tras un uso exigente (que no extremo) conservan el tacto y capacidad de frenada, a pesar de tener un equipo humilde con tambores atrás.

La caja de cambios es agradable en carretera, cosa que es importante en un coche que requerirá de su uso con frecuencia. Las marchas entran limpiamente y el recorrido es corto, sumado a la buena posición de la palanca hacen que se use incluso más de lo necesario. Solo en reducciones fuertes en conducción exigente la 3ª entraba con un poco de dificultad, pero esto ocurrió poco y en situaciones que no se pueden considerar como comunes.

Por último comentar que la posición de conducción elevada no incita a ir “a machete”, pero si que da una excelente visibilidad en conducción turística.

Prueba Suzuki Splash: Parte 1, Parte 2

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