Salón de Madrid (parte 7ª)

Mercedes trajo al salón un gran número de modelos, aunque su stand, siguiendo la tradición de la marca, era más sobrio que el de sus competidores alemanes, que emocionaban más.

Una vez dicho esto, si que había ciertas golosinas para los visitantes. Nada más llegar lo primero que llamaba la atención era un SLR Mclaren color verde, y descapotable, pero cerca de allí también estaban los CL 63 AMG y SL 63 AMG.

De estas bestias, la más novedosa es el SL 63 AMG, que estrena motor con menos par, pero más potencia a mayor régimen que el anterior 5.5 comprimido. Esta nueva motorización se une a una caja de cambios de 7 velocidades que hace que el motor se encuentre siempre a un régimen más apropiado, y además esta caja deja de lado el convertidor de par y emplea un embrague multidisco, pero manteniendo el esquema de una transmisión automática con sus planetarios y demás. Al final lo que se persigue es que no haya resbalamiento, sin meterse en el desarrollo de una caja de doble embrague al estilo DSG, y sin sus problemas de falta de suavidad.

Realmente lo de la caja es casi lo de menos, por que simplemente es un Mercedes descapotable con 525cv. El solo se basta y se sobra.

En un plano más sensato estaban los restyling del SLK y el nuevo CLC, que no es más que un C Sportcoupe puesto al día y con el frontal del momento. El primero es más de lo mismo, nuevos parachoques, un poco más de motor y el mismo techo duro retráctil. El segundo es como una broma de mal gusto. La delantera no cuadra con la forma del coche, de formas redondeadas, y la trasera “se carga” el cristal tan original que tenía encima de los faros…y lo rellena de metal. Como ahora hay más trasera, ponen unos pilotos dignos de la feria de cualquier pueblo y se quedan tan contentos. Recuerda traseras que ya habíamos olvidado como la del VW Corrado de principios de los 90…aggghhh. Al menos mecánicamente es como todos los Mercedes, relativamente bueno, pero sin ser el mejor.

Aunque lo realmente destacable del Stand era el nuevo GLK, competencia del X3 y A5 de BMW y Audi respectivamente. En las fotos que había visto me parecía horrendo, y no diré que es bonito, pero me parece original que ahora que todos los SUV se diseñan cada vez con más redondeces, este se vaya por las ramas y se base en líneas rectas. Además el diseño es muy Mercedes. Lo único más discutible es si esas líneas a la antigua usanza se llevan bien con el tamaño más pequeño de este nuevo GLK.

Mecánicamente, llevará los diesel de 170cv y 224cv ya conocidos en el Clase C, y los gasolina también serán conocidos en la firma. Tiene una habitabilidad y tamaño correctos, sin más. Realmente, sin ser un mal coche, creo que en el salón quedaba eclipsado por el Audi Q5, que si que aporta frescura y tecnología nueva al sector.

La calidad y presentación son las habituales, es decir, buenas, y entiendo que el coche pueda tener atractivo, pero creo que la estética puede no ser del gusto de todo el mundo. Aun así, bienvenida sea la competencia en el sector.

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