Prueba Mazda3 gasolina Skyactiv-G 122 CV y diésel Skyactiv-D 116 CV

La nueva generación del Mazda3 fue presentada hace unos meses en el Salón de Los Ángeles y ahora inicia su comercialización en Europa. Aunque ya pudimos ver todos los detalles y subirnos al compacto de Mazda en su presentación estática, ahora nos hemos desplazado hasta Lisboa y sus alrededores para conducirlo y extraer las máximas impresiones a los mandos. Os vamos anticipando que su dinámica es de lo mejorcito de la categoría.

Este coche para el segmento C de la compañía japonesa suma más de 6 millones de comercializaciones en el mundo desde el 2003, de las cuales algo más de un millón se han quedado en Europa. Hoy por hoy, con el auge de los SUV, no es el modelo principal de la marca en cuanto a volumen se refiere, es el tercero, pero sigue siendo bastante importante. Lo probamos en su carrocería hatchback de 5 puertas y con los dos motores por ahora disponibles.

Antes de meternos de lleno en la prueba quería comentaros que ahora mismo está aterrizando en los concesionarios el Mazda3 de 5 puertas con los motores Skyactiv-G gasolina de 122 CV y Skyactiv-D diésel de 116 CV, manual y automático para el primero y solo con cambio manual para el segundo. A finales del segundo trimestre llegará la carrocería Sedán con las mismas posibilidades mecánicas. Por último, tras el verano aterrizará el esperado motor Skyactiv-X de gasolina con encendido por compresión.

Me ha llamado especialmente la atención que las previsiones de Mazda España cuando todas las variantes estén a la venta de que solo el 2 % recurrirán al motor diésel, yéndose el 66 % de las comercializaciones al motor de gasolina menos potente y aproximadamente el 32 % al Skyactiv-X de 180 CV. Aquí, en España, prevén que casi el 80 % de las comercializaciones sean con tres pedales y cambio manual.

Por otro lado, 7 de cada 10 utilizarán la carrocería hatchback y la gran mayoría de ventas irán a parar a los niveles de acabado Evolution y Zenith. Según ellos, el cliente de Mazda suele buscar acabados de gama media o alta. En total, por sus estimaciones dicen que un año después de la llegada del motor Skyactiv-X habrán matriculado unas 4.200 unidades de Mazda3 anualmente, y que esto supondrá un 20 % del total de comercializaciones de la firma en España. Y ahora sí, vamos con la prueba.

No es bonito, es bello

No cabe la menor duda de que Mazda realmente está apostando por la emoción en sus diseños desde hace ya unos años. Las líneas fluidas y suaves están aportando un toque muy característico a sus coches y, al menos a mi gusto, están quedando unos resultados bastante bellos. El nuevo Mazda3 estrena una nueva evolución del diseño Kodo que se extenderá por el resto de vehículos según se vayan actualizando.

Los que me conocéis y leéis habitualmente, ya sabéis que no soy de valorar si un coche es más o menos agraciado por su diseño, pero en este caso sí lo he hecho. Para mí es bastante bello por su naturalidad y fluidez de líneas, aunque puede que no guste a todo el mundo.

No quiero entrar demasiado en detalles estéticos del exterior, pues ya te hablé bastante de ello cuando lo conocí por primera vez en persona, durante la presentación estática que tuvimos en Madrid. Sin embargo, uno de los aspectos más a considerar es que, pese a no buscar una estética futurista, no es fácil decir “el Mazda3 se parece a este otro coche”. Se ve como un coche muy personal, pero también identitario con la filosofía de la marca.

Todas las formas son bastante naturales, desde la enorme parrilla que ahora no lo parece tanto por la introducción de la placa de matrícula (cuánto ganarían los coches si las matriculas frontales fueran prescindibles, ¿verdad?), hasta el diseño de su retaguardia tanto en las carrocerías hatchback de 5 puertas como en el sedán de 4 accesos.

Personalmente, el único punto de la carrocería que no termina de convencerme es el pilar trasero en la carrocería hatchback. Como han tumbado tanto la luneta trasera, han estirado tanto este pilar C que, a mi gusto, creo que ha quedado demasiado grueso y un poco desproporcionado.

Hay dos cosas que personalmente me gustan mucho del Mazda3. La primera es que tiene un diseño muy fluido y bello sin necesidad de buscar angulosas líneas de tensión en los costados o en la zaga para crear musculatura. La segunda es la forma de jugar con las luces y los reflejos gracias a unas pinturas muy atractivas y a que, precisamente, todas sus curvas realmente son curvas, y no líneas abruptas.

Dimensiones exteriores del Mazda3

Aunque en esta presentación solo hemos podido probar el modelo compacto -porque el Sedán tardará unos meses más en llegar a los concesionarios- en la siguiente tabla os dejamos las dimensiones exteriores de ambos.

5 puertas Sedán
5 puertas Sedán
Longitud 4.460 mm 4.660 mm
Anchura 1.795 mm 1.795 mm
Altura 1.435 mm 1.440 mm
Batalla 2.725 mm 2.725 mm

Fluidez y mucha calidad en el interior

Pasando al interior, el Mazda3 nos recibe con un habitáculo muy bien resuelto en casi todos los sentidos. Me ha convencido la calidad de materiales del interior, así como los ajustes de las distintas piezas y guarnecidos. Además, no han descuidado en absoluto las plazas traseras, utilizando también materiales de buena calidad. No creo que tenga nada que envidiar a rivales como el Audi A3, el BMW Serie 1 o el Mercedes Clase A en ese sentido.

Sí es cierto que a nivel de tecnología visual se queda atrás con los rivales antes citados, pues el Mazda es el último de ellos en llegar al mercado y no ofrece, por ejemplo, un cuadro de instrumentos totalmente digital (aunque sí lleva una pantalla TFT de 7 pulgadas para las informaciones de viaje). Para mí, esto no es algo muy importante, pero puedo entender que haya clientes amantes de la tecnología a los que sí les gustaría encontrarlo.

Otras cosas que me han gustado del interior del Mazda3 es que, de serie, trae Head Up Display y una pantalla principal de 8,8 pulgadas en el centro del salpicadero con Apple CarPlay y Android Auto; cuyo equipo de audio consta de nada menos que 8 altavoces. Sí, todo ello de serie. Algo que no terminaba de cuadrar en Mazda en sus anteriores productos era la calidad de imagen y funcionamiento del infoentretenimiento, así como la proyección de las cámaras exteriores. He de decir que han mejorado bastante. No llega en cámaras al nivel de BMW, por ejemplo, pero hay un importante salto.

El volante tiene un tacto muy bueno y un grosor muy adecuado. Eso sí, en cierto modo me recuerda al utilizado por BMW. ¿Mazda, habéis buscado en la marca alemana la inspiración para vuestro volante? Un aspecto que me parece curioso es el lugar donde han ubicado las salidas de aire frontales en el lado del acompañante, en una posición un tanto baja. Supongo que será cuestión de tiempo acostumbrarse.

Lo que no me ha gustado nada, como siempre digo en todos los coches que lo utilizan, el acabado negro piano. El “piano black” está de moda, y es una de esas modas que hacen daño. Siempre está sucio y se araña con mucha facilidad. ¿Qué sentido tiene? Todas las unidades que nos hemos subido durante estos dos días de prueba presentaban claros arañazos, y son coches no llegaban a los 2.000 kilómetros. Estos plásticos negros brillantes están presentes en los alrededores de la palanca de cambios, en la tapa del portabebidas delantero y en el tirador de la puerta, junto a los botones para el manejo de los elevalunas.

Por último, creo que unas salidas de aire en las plazas traseras, regulables aunque solo fuera en caudal de aire, ubicadas en la zona central hubieran estado bien. También he echado en falta un par de tomas de USB y tomas de corriente en las plazas traseras, algo muy práctico actualmente que tan “enchufados” estamos constantemente a nuestros dispositivos.

Correcto para cuatro y con un maletero en la media

Respecto a la habitabilidad, las plazas delanteras son correctas y los asientos permiten amplios reglajes. En esta generación del Mazda3 se han ampliado también las posibilidades de ajuste del volante, por lo que ahora se adapta más y mejor a conductores de talla muy alta o muy baja, lo que siempre es un acierto porque todo el mundo tiene derecho a ir cómodo a la hora de conducir, ¿verdad?

Por su parte, las plazas traseras tienen un claro enfoque para acoger a dos ocupantes y no a tres aquí detrás. Las butacas laterales están marcadas para ofrecer un buen agarre lateral y recoger bien a los usuarios, por lo que el confort es bueno. La plaza central es estrecha, más alta, no sujeta y se ve influenciada por el túnel de transmisión. El espacio para piernas y cabeza es correcto, en la media del segmento, pues no es de los más justos pero tampoco destaca por amplitud.

Mientras tanto, el maletero del Mazda3 de 5 puertas cubica 358 litros, por lo que se encuentra más o menos en la media. Eso sí, yo lo considero un poco pequeño porque es uno de los modelos con mayor longitud de la categoría, por lo que la relación del largo de la carrocería y el volumen total no es bueno si lo comparamos con otros rivales. Un Volkswagen Golf, por ejemplo, tiene solo 20 litros más de carga pero es un coche bastante más corto. Abatiendo los asientos se alcanzan los 1.026 litros. El Mazda3 Sedán que llegará en tres meses cubica 450 litros ampliables a 1.138, pero su comodidad y practicidad al cargar y descargar es inferior.

Motorizaciones y técnica: Ni rastro del downsizing

En este inicio de comercialización la gama mecánica es demasiado justa; tanto que se limita a un motor de gasolina y otro diésel. Como es habitual en Mazda y, a su vez poco común en el mercado, no hay rastro de downsizing. Aquí hay cilindrada y números de cilindros pares.

Empezando por el motor de gasolina, nos encontramos con un motor de 2 litros y cuatro cilindros que recibe la denominación 2.0 Skyactiv-G. Este tetracilíndrico es de 16 válvulas y no recurre a la sobrealimentación, es atmosférico. Sin embargo, tiene un sistema de apoyo eléctrico mild hybrid de 24 voltios que le permite recibir la Etiqueta Eco de la DGT. Por otro lado, también utiliza un sistema de desactivación de cilindros para ahorrar combustible. Esta motorización de gasolina desarrolla 122 CV a 6.000 rpm y entrega un par máximo de 213 Nm a 4.000.

Mientras tanto, el motor diésel Skyactiv-D es un 1.8 litros con sobrealimentación por turbo. Esta mecánica viene a sustituir, según reconoce Mazda, a los anteriores 1.5 y 2.2 que antes se utilizaban en el compacto. Trae catalizador de NOx y no necesita Adblue. En este caso hablamos de una potencia de 116 CV a 4.000 rpm y un par de 270 Nm entre 1.600 y 2.600 vueltas. Siempre se combina con el cambio manual, no habiendo opción -al menos por el momento- de recurrir al cambio automático.

Carrocería Versión 0 a 100 km/h Velocidad máxima Consumo mixto
Carrocería Versión 0 a 100 km/h Velocidad máxima Consumo mixto
5 puertas 2.0 Skyactiv-G manual 6v 10.4 s. 197 km/h 6.2 l/100 km
5 puertas 2.0 Skyactiv-G Auto 6v 10.8 s. 197 km/h 6.5 l/100 km
5 puertas 1.8 Skyactiv-D manual 6v 10.3 s. 194 km/h 5.0 l/100 km
Sedán 2.0 Skyactiv-G manual 6v 10.4 s. 202 km/h 6 l/100 km
Sedán 2.0 Skyactiv-G Auto 6v 10.8 s. 202 km/h 6.4 l/100 km
Sedán 1.8 Skyactiv-D manual 6v 10.3 s. 199 km/h 4.8 l/100 km

Más tarde llegará el esperado motor Skyactiv-X con 181 CV y su curioso funcionamiento de encendido por compresión controlado por bujías. Dicho motor se podrá combinar con un sistema de tracción integral inteligente denominado i-Activ.

Como decía más arriba, Mazda España cree que solo el 2 % de los Mazda3 que comercialice tendrán motor diésel. Esto se debe a que los dos propulsores de gasolina recibirán la etiqueta Eco de la DGT, detalle que tiene un peso fundamental actualmente en los posibles compradores de un vehículo nuevo. Si a esto le sumamos el claro rechazo al diésel de hoy en día… Hemos preguntado a la marca si llegará un diésel más potente a este modelo y la respuesta ha sido rotunda: No.

Al volante: Manteniendo el tacto dinámico y el placer de conducir

Durante esta presentación de dos días he podido probar el compacto de Mazda con motorización de gasolina y diésel, aunque por razones obvias nos hemos centrado más en la motorización Skyactiv-G de 122 CV -porque será la más demandada con diferencia durante los próximos meses-. Pese a que estamos hablando también de algunos datos del Sedán, la firma automovilística solo ha llevado la carrocería de 5 puertas ha esta jornada de presentación, ya que aún quedan varios meses para que la variante de tres volúmenes llegue al mercado.

Reconozco que cuando probé por vez primera el Mazda3 de anterior generación, hace algo más de año y medio, fue un coche que me sorprendió mucho por su dinámica y por el tacto de conducción que ofrecía. No era de los más amplios ni de los más tecnológicos en materia de pantallitas, pero es un coche que te hace sentir bastante la conducción y eso es algo que a mí, personalmente, me gusta mucho. Recuerda en cierto modo a algunos modelos de BMW de hace unos años en ese sentido.

No ha perdido un ápice de lo anteriormente descrito con esta nueva generación, lo que es una noticia fantástica para todos aquellos que nos gusta conducir. Sigue haciéndote sentir parte del coche y de la conducción gracias a su buen tacto de la dirección y, sobre todo, del cambio manual, con un pomo que se encuentra cerca del volante y con inserciones rápidas y precisas. Es uno de esos coches que invitan a jugar con la palanca (aunque más abajo ya te contaré que aunque no te guste también tendrás que hacerlo).

Al final, por su tacto y feedback en la conducción, parece que eso del Jinba Ittai no es solo un campaña de marketing…

También genera esa buena sensación general de conducción el pedal de freno, pues presenta un tacto poco habitual. Es algo durito respecto a la mayoría de coches normales y no aparece un primer tramo “de aproximación”, sino que desde el principio el pedal tiene la misma dureza y progresividad. En cualquier caso, no penséis que hace falta hacer bastante fuerza para detener el coche; ni mucho menos, solo que tiene un tacto más deportivo.

La dirección del nuevo Mazda3 es rápida y precisa, con un peso que ofrece un buen compromiso para pasarlo bien a la hora de conducir por una carretera virada y a su vez ser práctico y cómodo a la hora de callejear o al aparcar. Además, el tacto y grosor del volante, como citaba más arriba, es bueno.

Mientras tanto, el conjunto chasis-suspensión forma un buen binomio. La carrocería no muestra signos de inclinaciones laterales o longitudinales a la hora de trazar curvas a un ritmo rápido o al realizar frenadas fuertes. Esto se traduce en unos cambios de apoyo bastante rápidos y a una buena sensación de estabilidad en todo momento. Tal vez la suspensión pueda resultar un poco seca al sobrepasar algún bache brusco -como una alcantarilla o junta de dilatación-, pero tampoco se pueda llegar a considerar incómoda por excesiva dureza o rebote en ningún momento.

En autopista a máximos legales esperaba un poco mejor aislamiento aerodinámico, pues lo cierto es que se cuela algo de ruido que -creo- proviene de los espejos retrovisores. No es un coche muy ruidoso, para nada, pero en un vehículo que intenta rivalizar contra el trío premium alemán (A3, Serie 1 y Clase A) pienso que deberían haber cuidado este apartado un poquito más. El tono de rodadura tampoco es elevado y el del motor queda bastante aislado a revoluciones normales. Por supuesto, la sensación de aplomo a alta velocidad es buena.

Por su parte, callejeando por la ciudad se aprecian algunos aspectos como que su visibilidad se ve parcialmente perjudicada por el diseño exterior, ya que las ventanillas se encuentran en una posición un poco elevada y que la luneta posterior queda muy inclinada. El prominente pilar trasero también limita la visibilidad en el tres cuartos trasero. Desventajas lógicas y típicas de buscar un diseño pasional.

No cuenta con modos de conducción ni con suspensión de dureza variable, pero durante estas jornadas de pruebas tampoco lo hemos echado en falta porque la puesta a punto es bastante buena.

Donde mejor me lo he pasado con el Mazda3 en esta presentación ha sido en carreteras de curvas, que además dejaban un paisaje bastante bello, todo hay que decirlo. El nuevo compacto nipón se siente bastante ágil y seguro a la hora de afrontar un buen tramo de curvas a ritmo alto; sin achantarse. Divirtiéndonos y conduciendo de forma un tanto agresiva en ocasiones, en ningún momento ha hecho ningún gesto extraño o comprometedor y siempre ha mostrado unas reacciones intuitivas y nobles.

Sí, todavía no he hablado del funcionamiento de sus motores. Lo sé. Es algo que he dejado para el final adrede. Y es que el Mazda3 de gasolina Skyactiv-G no está hecho para todos los conductores. ¿Por qué? Pues porque estamos ya demasiado acostumbrados a los turbos, a los motores con mucho par desde abajo y al acelerar en cualquier momento y siempre tener buena respuesta.

Mientras que muchos motores de gasolina actuales empiezan a dar su par máximo a unas 2.500 o incluso 2.000 rpm, el Mazda3 Skyactiv-G de 122 CV eroga su par máximo a 4.000 vueltas. Por tanto, no esperes apretar el acelerador en cuarta marcha a 2.000 rpm cuesta arriba y recibir una respuesta contundente. Hay que jugar con el cambio, que tiene un tacto delicioso, y bajar una o dos marchas. El motor subirá de revoluciones y entonces sí tendremos una buena entrega de energía. La potencia máxima llega a 6.000 vueltas.

El sonido del motor también es diferente debido a que no tiene turbo y a su “elevada” cilindrada, sonando más bonito que los coches con turbo tanto al ralentí como a altas rpm.

Callejeando y a velocidades bajas no se nota ese poco par a bajas revoluciones por minuto, ya que no solemos acelerar a fondo en primera o segunda marcha en una conducción normal. Es más, gracias a lo fino que gira el motor y por prescindir del turbo, el funcionamiento del coche es notablemente más suave y progresivo; algo que nos viene bien al circular a baja velocidad.

Por su parte, el motor diésel tiene una respuesta justa, que no sobrada, para aquellos conductores que deseen desplazarse de un punto a otro sin más. Es cierto que está bien aislado y que apenas suena ni al ralentí, por lo que es agradable en ese sentido. Sin embargo, a la hora de pedirle una incorporación a autovía, por ejemplo, puede quedar un tanto corto.

Este nuevo Mazda3 tiene un chasis tan logrado que cualquier motor de potencia normal para la categoría puede parecer corto para lo que es capaz de absorber.

Conclusiones

El Mazda3 es un coche muy recomendable si te gusta conducir y jugar con un buen cambio manual. Hay que tenerlo muy en cuenta. Dinámicamente es de lo mejor del segmento, si no el mejor, y es muy divertido, pero la ausencia del turbo eleva mucho las revoluciones a las que encontramos el mayor par motor y esto cambia totalmente la forma de conducir. Hay que cambiar el chip.

Si te gusta mucho su estética pero no te gusta involucrarte demasiado en la conducción, si no te gusta que el coche te exija cambiar de marcha más de lo habitual, te recomiendo encarecidamente que lo pruebes antes de comprarlo. Yo, porque me gusta bastante conducir y no me importa utilizar la palanca de cambios una y otra vez, tengo claro que sí me lo compraría; pero cada uno tiene sus gustos y no es un coche recomendable por esta peculiaridad a todo conductor.

Para finalizar en lo que respecta a las mecánicas, tengo muchas ganas de que llegue el nuevo motor Skyactiv-X. Con una potencia que rondará los 180 CV y -espero- un mayor par motor, creo que puede ser la mecánica ideal para el compacto de Mazda, aunque habrá que ver también la diferencia de precio. Si esperas una versión deportiva, como los MPS vistos años atrás, parece que la firma de Hiroshima no tiene ninguna intención de producirlo.

El Mazda3 mira de tú a tú a sus rivales premium anteriormente citados, y en muchos aspectos los supera. Uno de ellos es la relación entre calidad, equipamiento y precio. Pues a igualdad de equipamiento el Mazda resulta bastante más económico que sus rivales y, además, trae una alta dotación desde la versión más accesible.

Entre el equipo de serie para todos los Mazda3 en España destacan el control de crucero adaptativo, sensores de aparcamiento posteriores, control de ángulo muerto, alerta de cambio involuntario de carril, luces largas automáticas, Head Up Display, Navegador con pantalla principal de 8,8 pulgadas, llantas de 16 pulgadas, iluminación trasera de LED, detección de tráfico cruzado, G-Vectoring Control+, equipo de audio con 8 altavoces o reconocimiento de señales de tráfico, entre otros. No es precisamente poco para, repito, la versión de acceso.

Por último, gracias a que tiene un sistema microhíbrido de apoyo, las mecánicas de gasolina tienen un plus importante respecto a muchos de sus rivales, y es que reciben la etiqueta Eco de la DGT que les hace beneficiarse de muchas ventajas especialmente en grandes ciudades.

Equipamientos Mazda3 2019

Origin

  • Pantalla principal de 8,8 pulgadas
  • Head-Up Display en el parabrisas
  • Control de crucero adaptativo
  • Sistema de aviso y prevención de cambio de carril involuntario
  • Apple CarPlay y Android Auto
  • Llantas de aleación de 16 pulgadas
  • Faros delanteros y traseros de LED
  • Cuadro de instrumentos con pantalla central de 7 pulgadas
  • G-Vectoring Control +
  • Frenada de emergencia en ciudad
  • Control de ángulo muerto y detección de tráfico cruzado trasero
  • Detector de fatiga
  • Reconocimiento de señales de tráfico
  • Sensor de parking trasero
  • Luces largas automáticas
  • Llamada de emergencia automática
  • Climatizador bizona
  • Sensores de luz y lluvia
  • Equipo de sonido con 8 altavoces
  • Navegador

Evolution (añade a Origin)

  • Cristales posteriores oscurecidos
  • Sensores de aparcamiento delanteros
  • Cámara de marcha atrás
  • Acceso inteligente sin llave
  • Espejos retrovisores exteriores e interior con sistema antideslumbramiento

Zenith (añade a Evolution)

  • Llantas de aleación de 18 pulgadas
  • Faros Full LED adaptativos
  • Firma lumínica de LED delantera y trasera
  • Elementos decorativos específicos
  • Equipo de sonido Bose con 12 altavoces

Precios oficiales Mazda3

Motor Cambio Acabado Precio
Motor Cambio Acabado Precio
Skyactiv-G 2.0 122 CV Manual 6v Origin 23.415 €
Skyactiv-D 1.8 116 CV Manual 6v Origin 25.415 €
Skyactiv-G 2.0 122 CV Manual 6v Evolution 24.315 €
Skyactiv-G 2.0 122 CV Automático Evolution 26.115 €
Skyactiv-D 1.8 116 CV Manual 6v Evolution 26.315 €
Skyactiv-G 2.0 122 CV Manual 6v Zenith 26.115 €
Skyactiv-G 2.0 122 CV Automático Zenith 27.915 €

Galería Mazda3 hatchback

Te puede interesar
¿Cuánto vale tu coche?
¿Quieres saber cuánto vale tu coche? ¿Estás pensando en venderlo? Te tasamos tu coche gratis y si te interesa, también te lo compramos.
Tasar coche GRATISTasar y vender coche

Sé el primero en comentar