Tesla ha dado instrucciones a su cadena de suministro para que deje de usar componentes de origen chino en los vehÃculos destinados a los EEUU. Esta decisión busca blindar la fabricación frente a un escenario de aranceles a coches fabricados fuera de EEUU, restricciones y disputas comerciales que podrÃan alterar la producción en el paÃs gobernado por Donald Trump.
De acuerdo con el Wall Street Journal, la compañÃa ya habÃa empezado a sustituir algunos elementos y ahora acelera el plan con un horizonte de uno a dos años. El objetivo es reducir la exposición a cambios regulatorios y a tarifas fluctuantes, estabilizar costes y evitar interrupciones en la cadena logÃstica.
Motivos y alcance de la medida de Tesla…

El movimiento de Tesla responde a la volatilidad arancelaria entre EE.UU. y China, que complica la planificación industrial y presiona las estructuras de costes de todo el sector. Tesla pretende minimizar riesgos de cuellos de botella —como en tierras raras y chips— y ganar margen de maniobra para ajustar su polÃtica de precios sin sorpresas por nuevas tasas. Según el citado medio, los equipos de la empresa han tenido dificultades para adaptar precios y márgenes ante escenarios cambiantes.
Al reducir la dependencia de importaciones chinas, la marca aspira a mayor previsibilidad operativa y a proteger la competitividad de sus eléctricos en un entorno global complejo. La hoja de ruta prevé cerrar la transición en 12-24 meses, pero el principal desafÃo pasa por las baterÃas LFP. Tradicionalmente abastecidas por proveedores como CATL, su sustitución requerirá de inversión tecnológica, nuevas validaciones y capacidad industrial extra, con la opción de desplazar parte del suministro a México o al sudeste asiático.
Ajustes industriales y costes…

Para ejecutar el cambio, Tesla deberá validar nuevas piezas y componentes, reconfigurar lÃneas y asumir costes de certificaciones y revalidaciones técnicas extra. A todo ello tendrán que sumar la gestión de la relocalización de proveedores. A medio plazo, una red más diversificada podrÃa traducirse en menor vulnerabilidad a shocks geopolÃticos y en mayor previsibilidad para los inversores.
La estrategia global encaja con la tendencia de desacoplar suministros crÃticos de China y con polÃticas de relocalización o nearshoring. Si prospera, la compañÃa reforzarÃa su perfil como fabricante estadounidense con una cadena de valor más flexible y resistente a cambios regulatorios.
Riesgos operativos y cuestiones a seguir…

El calendario es exigente y hay tres frentes crÃticos: semiconductores y materiales para baterÃas (complejos de reemplazar), costes adicionales derivados de auditorÃas y homologaciones, y la presión por cumplir los plazos fijados por la dirección.
- Capacidad real de proveedores en Norteamérica y Asia para escalar sin generar cuellos de botella.
- Impacto en costes y márgenes durante la transición, incluyendo rediseños y certificaciones.
- Ejecución del reemplazo total de piezas chinas dentro del plazo de 1-2 años.
- Posible efecto arrastre sobre otras automotrices y su estructura de cadenas de suministro.
Implicaciones para el sector…

El replanteamiento de Tesla se produce en un momento clave para la industria del vehÃculo eléctrico tanto en EEUU como en gran parte del mundo, donde la seguridad del suministro es tan relevante como la innovación. Una cadena menos dependiente de China podrÃa acelerar cambios estructurales en los proveedores, redistribuir la producción en nuevos polos y estabilizar los costes a largo plazo.
La apuesta de Tesla por eliminar piezas chinas en los coches para EEUU apunta a reducir riesgos arancelarios, ganar previsibilidad y fortalecer la resiliencia industrial. Su éxito, o no, dependerá de asegurar alternativas para las baterÃas LFP, cumplir los plazos de validación y contener el impacto en costes durante la transición. Estaremos muy atentos a todas las novedades que lleguen desde EEUU y la firma de Elon Musk.
Fuente – Wall Street Journal
Imágenes | Tesla